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jueves, 15 de julio de 2010

Hunger (2008) dir. Steve McQueen

Irlanda del Norte, 1981. Cárcel de máxima seguridad de Maze. Davey Guillen llega como preso a este lugar, encontrándose Gerry Champell, alguien ya acostumbrado a la difícil vida ahí. Los días transcurren tanto para ellos como para los guardianes como Raymond Lohan, que más adelante serán víctimas de un motín.

La ópera prima del director Steve McQueen retrata la existencia en esta prisión, así como la huelga de hambre iniciada por Bobby Sands como protesta a favor de conceder un estatus diferente a los presos republicanos en el conflicto de Irlanda del Norte. 

De entrada estamos ante una muestra de cine político e histórico presentada a nosotros con una belleza extrema. No es de extrañarse que los cineastas irlandeses sean hábiles en tocar temas nacionales incómodos; como lo hizo en su momento Peter Mullan con "The Magdalene Sisters" o Ken Loach en "The wind that shakes de barley" hablando de los hogares/prisión Magdalena y de la guerra civil irlandesa, respectivamente. Cintas polémicas y duras en su planteamiento al tocar un tema difícil, en este caso la inconcebible vida en la prisión. Sumergiendo al espectador en la vida y sentimientos de presos y oficiales por igual. 

Uno de los mejores debuts cinematográficos de la década a cargo de Steve McQueen, haciendo gala de un poderosísimo estilo visual y narrativo, así como de un guión con pocos diálogos e imágenes plagadas de emoción mórbida. Esos cuadros llenos de crudeza, la misma que reflejan las extraordinarias interpretaciones. El difícil trabajo de filmar la violencia en su máxima expresión, sin conceder artificios al presentarla al espectador. 

Impactante interpretación de Michael Fassbender (Inglorious Basterds), poniendo en riesgo su propia salud al bajar 16 kilos para, reflejar la agonía que sufre el personaje al morir de hambre.  Todo esto nos deja una cinta violenta, dura, cruda; difícil de digerir pero de una pasmosa belleza y honestidad. 


CALIFICACIÓN: E


sábado, 19 de junio de 2010

Daniel & Ana (2009) dir. Michel Franco.

Después de pasar por varios festivales internacionales, llega la ópera prima del realizador mexicano Michel Franco al lugar donde fué filmada. Las críticas buenas y malas no se hicieron esperar lo que resultó en una cinta muy polémica en distintos sentidos. No es para menos, ya que trata un tema sumamente mórbido.

Daniel y Ana son dos hermanos que viven en la Ciudad de México, de familia adinerada, disfrutan de la vida cómodamente. Ella está a punto de casarse y él es un estudiante de preparatoria que bien cabe en el adjetivo de "normal". No creo que contar más de la trama sea correcto, solo he de decir que ambos sufren de un violento altercado de la delincuencia que vuelca sus vidas hasta llevarlas al límite.  

Es evidente la poca experiencia que tiene el realizador, ya que la cinta no logra convencer del todo, cinematográficamente hablando. Con una cámara estática, tomas largas, una ambientación minimalista y de contención dramática, Franco aborda la historia de una manera sumamente áspera y nada agradable. No me atrevería a afirmar que resulta algo pretencioso, pues la narrativa es bastante ambigua, es decir ¿cuál sería la forma correcta de contar una historia así?

Varias de las críticas me han parecido infundadas, se ha calificado al filme de "contraproducente". Obviamente se tocan varios temas delicados, en este caso la delincuencia en la Ciudad de México, de la misma forma poniendo a la clase alta indefensa; además de la incomunicación en estas familias preocupadas más por un estatus que por la salud y seguridad de los suyos. El guión maneja varios altibajos y no sabe resolver de manera correcta las escenas, sacando a relucir la estética que no siempre va de la mano con la narrativa. Aplaudo la actuación de Marimar Vega, quien sabe cargar con el protagónico en una interpretación sólida, es en sus silencios donde proyecta todo el dolor de su personaje. El reparto restante hace un trabajo correcto y el debutante Dario Yazbek Bernal se siente aún muy verde. 

Difícil poner una calificación objetiva al esfuerzo colectivo en este trabajo. Por un lado creo en el gran valor del director de contar una historia de esta manera llevándola contra corriente.  Son evidentes los errores y la pretención que muestra en los planos, forzando al espectador a mirar la pantalla con las tripas y sentir un vacío no siempre justificado. Una muestra de cine arriesgado, vale la pena darle la oportunidad de confrontar opiniones a este trabajo cinematográfico tan ambiguo. 

Calificación: B